Un poco de encanto aquí y allá. Tiene razón el muchacho cuando dice que qué pedo. ¿Por qué no nos ayudan a pintar? Mucho juicio y pocas nueces. Todo sirve, también la estupidez. Deberíamos fomentarla profesionalmente, con menos esa boca llena con una papa.
Un saludo, bola de tarados. Yo me adscribo a sus costumbres de la vanidad y el vacío.
ME ENCANTA ESTAR A LA MODA.
domingo, 3 de abril de 2011
martes, 8 de marzo de 2011
¿Te cae?
Te paraliza. La Máquina me ha vuelto una sombra borrosa, y eso sí lo he aprendido a repetir. ¿A quién salvamos? A los gatos arriba del árbol, en la imaginación. Heroicamente el mundo cambia, y protagonizamos nuestro teatro de las resistencias. Salte por acá, te vaya a mirar la policía. Pero el poder se burla de estas cosas. O duerme tranquilo con las vistas en los negocios. Eso existe: Los negocios, no los elefantes. Los elefantes acarrean negocios o no son. ¿Partimos hacia la isla del hedonismo, un poco tirados sobre la espalda? Abandonamos la tarea de pensar. Nos uniformamos. Te paraliza, el Nobel, dice Camilo José Cela, pero una semana, nada que un gigante como yo no pueda vencer con más pluma. Pluma y pluma y vendemos los ejemplares. Todo está jugando en el carrousel del mercado. No hay más. O empezamos a pensar en ello o nos comemos nuestro pastel de autoengaños complacientes: enarbolo la bandera de mi propia ficción, en la que soy un héroe, y me sacrificaría por ti ahora que estoy en esto de los actos grandiosos, ya sabes, la tradición de partirse el lomo por lo demás, pero no te preocupes, esto es así, no te preocupes, lleva el amor más allá de mí, el poeta eres tú. Mi vulgaridad no llega a tanto. Yo guácala en la realidad. Aún así, tiramos. El elemental se vuelve a dormir y dice: Mañana nos decapitarán, hoy quisiera dormir, no te preocupes más, como en "El Triciclo", de Fernando Arrabal. Odiamos profundamente, y aseguramos una pierna el día de Nuestro Pavo. ¿La vamos a rifar?
Híbrido, experimental, lúdico, dice Lauro Zavala en todas partes. ¿Pero a quién le alcanzan los poemas en prosa?
"Es un asunto muy personal..."
Híbrido, experimental, lúdico, dice Lauro Zavala en todas partes. ¿Pero a quién le alcanzan los poemas en prosa?
"Es un asunto muy personal..."
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Cita
"Uno no viene a la vida / sino para notar / que detrás de cada lugar común / reposa una gran y profunda verdad."
lunes, 8 de noviembre de 2010
Claro...
...que nos elogiamos los unos a los otros, ¿pero qué otra cosa más honesta haríamos?, si bien se nota que tanta juventud se arrastra como los deseantes, infinitamente cansada de tantos discursos del dinero y el poder.
Yo no creo en el corazón-luz de las empresas, con el Sagrado Teletón a la cabeza y la bendición del Papa, que confía todavía en México y su dadivoso espíritu subyacente con todo y que el putazo es cabrón, y no hay bien para dónde.
Ellos tampoco.
Ellos pintan.
Los sangrones, pero con el corazón cerrado en un puño.
Elegantemente hablan desde el suelo.
Los que se arrastran parecen gritar: The groovie elegance. No queremos tu genocidio ni tu criminalización paramilitar.
Para militares, los de plástico. Lo demás es una mierda.
No nos ensuciaremos en su festín idiota que entrega el beso del prodigio al pico idiota del faisán.
Lorca duerme con nosotros, y violamos el último resquicio de su académica entereza un tanto seria. Haremos de Lorca una magnífica puta sin sentimientos de culpa. La puta de los colores, soberbia. En el amor no hay engaño. En el corazón abierto como un puño no hay violencia verdadera. Más que la de la estética indomable que lo quiere todo y se mete en el mundo empezando por la nariz.
Olisqueamos porque no queremos tu guerra paramilitar. Pediremos trabajo en tu marco empresarial y dibujaremos el plátano en el iris de nuestras amistades.
Todo se percibe: Cada uno a nuestro alrededor existe y anda con los pasos en la luz.
"Yo camino en la luz", dice el Güero, y cree que su palabra tiene los derechos del mundo. El verdadero Pontífice nos saluda a cada instante, mientras el Papa aterriza en Santiago de Compostela y se arrodilla ante la tumba ficticia (tanto como Batman) de Santiago Apóstol, que no existió y tampoco está encerrado en un palacete magníficamente medieval.
No queremos tus reliquias, sino el pato, la jarana y el beso.
La jarana del olvido. La jarana de la confusión. Elegantemente ambigüos, nos reímos antes de que acabe la honda música del rito, y no sabemos por qué. Pero sospecho que el suelo y los dibujos a color tienen que ver con esto.
Hagamos el erotismo en la cabeza de la rana horrenda en la contracarátula del Live Evil de Miles Davis. Hagamos el erotismo con un tanto de ligereza y un tanto de ritmo sobre la cabeza horrenda de la rana horrenda que temió Miles Davis.
Una negra se embaraza en el centro del África. Un negro grita en Nueva York: Déjame vivir, yo no quiero macanas sino mi música del glande paladeando su derecho a volar. ¿Has visto cómo hablan los ridículos hiperbólicos, los exquisitos hiperbólicos? Mi camisa es más púrpura que el cielo nocturno, y esta es toda mi política contra el poder y las cúpulas que heredamos de Europa -a Dios gracias. Una negra se embaraza en el centro del África y, por el ritmo elemental de la respiración, le crecen los senos. Le crece un guitarrista al centro. Un saxofón que cantará the terrific energy of soul.
La rana horrenda dicta las estrategias de guerra y devora sus almuerzos de petróleo.
¿Y tú qué vas a hacer a las puertas del banquete?
Yo no creo en el corazón-luz de las empresas, con el Sagrado Teletón a la cabeza y la bendición del Papa, que confía todavía en México y su dadivoso espíritu subyacente con todo y que el putazo es cabrón, y no hay bien para dónde.
Ellos tampoco.
Ellos pintan.
Los sangrones, pero con el corazón cerrado en un puño.
Elegantemente hablan desde el suelo.
Los que se arrastran parecen gritar: The groovie elegance. No queremos tu genocidio ni tu criminalización paramilitar.
Para militares, los de plástico. Lo demás es una mierda.
No nos ensuciaremos en su festín idiota que entrega el beso del prodigio al pico idiota del faisán.
Lorca duerme con nosotros, y violamos el último resquicio de su académica entereza un tanto seria. Haremos de Lorca una magnífica puta sin sentimientos de culpa. La puta de los colores, soberbia. En el amor no hay engaño. En el corazón abierto como un puño no hay violencia verdadera. Más que la de la estética indomable que lo quiere todo y se mete en el mundo empezando por la nariz.
Olisqueamos porque no queremos tu guerra paramilitar. Pediremos trabajo en tu marco empresarial y dibujaremos el plátano en el iris de nuestras amistades.
Todo se percibe: Cada uno a nuestro alrededor existe y anda con los pasos en la luz.
"Yo camino en la luz", dice el Güero, y cree que su palabra tiene los derechos del mundo. El verdadero Pontífice nos saluda a cada instante, mientras el Papa aterriza en Santiago de Compostela y se arrodilla ante la tumba ficticia (tanto como Batman) de Santiago Apóstol, que no existió y tampoco está encerrado en un palacete magníficamente medieval.
No queremos tus reliquias, sino el pato, la jarana y el beso.
La jarana del olvido. La jarana de la confusión. Elegantemente ambigüos, nos reímos antes de que acabe la honda música del rito, y no sabemos por qué. Pero sospecho que el suelo y los dibujos a color tienen que ver con esto.
Hagamos el erotismo en la cabeza de la rana horrenda en la contracarátula del Live Evil de Miles Davis. Hagamos el erotismo con un tanto de ligereza y un tanto de ritmo sobre la cabeza horrenda de la rana horrenda que temió Miles Davis.
Una negra se embaraza en el centro del África. Un negro grita en Nueva York: Déjame vivir, yo no quiero macanas sino mi música del glande paladeando su derecho a volar. ¿Has visto cómo hablan los ridículos hiperbólicos, los exquisitos hiperbólicos? Mi camisa es más púrpura que el cielo nocturno, y esta es toda mi política contra el poder y las cúpulas que heredamos de Europa -a Dios gracias. Una negra se embaraza en el centro del África y, por el ritmo elemental de la respiración, le crecen los senos. Le crece un guitarrista al centro. Un saxofón que cantará the terrific energy of soul.
La rana horrenda dicta las estrategias de guerra y devora sus almuerzos de petróleo.
¿Y tú qué vas a hacer a las puertas del banquete?
Ey
Sólo queremos valer. No es pedir demasiado. Pero si no queda claro, vamos a repetirlo una y otra vez. Digan que nos aman o mueran bajo la furia de los lanzallamas. Sólo queremos valer y esto la policía no lo favorece. Ni la bomba economía de la Machine Gun en manos de Mano Negra, ese grupo de las costas latinoamericanas. No lo favorece nadie. Ser tímido es una condena. Y creer en el mono de cristal lo es más. De una buena vez es necesario decirlo: Compañeros poetas, tomando en cuenta los últimos sucesos, se declara: El mono de cristal no existe; ríete de ti mismo y basta de tanto: ay, ay, ay, mi endecasílabo es magnífico, ay, ay. La lengua ya se murió. ¿Para qué resucitarla? Machaquemos los huesos y hagamos una sopa. La sopa es más real que el mono de cristal. Sólo queremos valer con la elegancia de una sopa que alimenta a los unos y a los otros. Sólo queremos valer, que el mundo sepa que en nuestros dedos cabe la piel, que el amor es el amor es el amor es el amor, que el mango existe, el durazno existe, la música existe y el dios de Zaratustra se va bailando un fox-trot anacrónicamente y pésimamente mal. Sólo los glotones existen. Primero está la gula, la vulgaridad, la estupidez, el odio, la equivocación. Santa Fractura de todos los Aires. Santa Llaga de Nuestro Corazón Esperanzado. Y al final, en un baúl, yace famélico el mono de cristal. En esta época en que los baúles no se utilizan. La hermandad se cuenta con los dedos. Sólo queremos valer, a pesar de la brutalidad y la desazón. Ahora que hemos nacido...
Detrás de la máscara, la máscara real donde pintó el cangrejo sus tenazas
Todo es significativo. Yo no entiendo demasiado de lo que sucede, pero asumo que cada manifestación es reveladora, por equívoca o modesta o mínima o abiertamente estúpida que sea. ¿Quién de nosotros es el verdadero Inteligente? Que se muera. Cada uno celebra su estupidez ofrendándola a la hoguera de la Gran Estupidez en que nos bebemos, nos reímos, nos fracturamos, nos enamoramos con un dedo en la llaga y la música de las magníficas estridencias extraviada en algún otro lado. Si no existe lo perfecto, ¿a qué esperarlo? ¿A qué buscar su resonante revelación que habrá de terminar con el vaivén y el equívoco, permitiendo que finalmente inicie el Baile y la Armonía verdadera nos envuelva y vuelva célebres y luminosos casi casi de pronto? No es indispensable la exposición para que ocurra el milagro. No es indispensable el canon. No es indispensable la formalidad. Todo está sucediendo magníficamente en cada ocasión. Todo es significativo, y nos contiene o no existe, y lo contenemos o no existimos. Es cierto que la literatura expresa al hombre, ¿pero por qué no empezaron los autores por ponerse de acuerdo? El que reduce la gran manifestación de simultaneidades, divergencias, apetitos, violencias, reacciones, invenciones, reiteraciones, colapsos y lujurias que es el mundo de los libros, a una unívoca expresión de sentido, donde El-Alma-Humana, la-Historia, o algo por el estilo es la plataforma de origen y resultante definitiva, a un propósito universal, miente flagrantemente como quien no distingue una locomotora de un anillo de un mapa de un país real con sus edificios, abandonos, vicios, prostituciones y glorias reiteradamente celebradas cada año desde el palco correspondiente. Y, quizás peor aún, no alcanza a percibir las correspondencias que indudablemente unen a las locomotoras con los anillos, con los países, con los mapas, con las prostituciones. El Uno en la Divergencia. La Totalidad es Totalidad no por semejanza, sino por confusión.
Así, todo se vuelve significativo.
¿Para qué obedecer, entonces, si el escupitajo y el motor son la misma civilización desesperada intentando completar la boca del oxígeno?
Pablo de Rokha era un tipo gruñón. Su griterío no pidió permiso a las señoritas de la Oficina. Él dijo: Éste es mi pene y por vosotros es partido. Haced o no haced esto en memoria de mí: Haced lo que queráis, pero en verdad, que os va la vida en ello, y lo demás es mierda; y sin embargo, no olviden la ternura, de hoy en adelante que han elegido para todo la música de la violencia como pulso vital.
La ternura, y solamente la ternura, por sobre el color y la espontaneidad, y no solamente lo dijo el Cristo, que importa aunque no sea cierto, por sobre la cinematografía y la invasión empresarial que te asegura tu futuro, jovencito (experimenta la sensación de los ganadores, conoce al mundo emprendedor, vive plenamente, mastercardmente, que el mundo cabe en la libreta de cuentas de la palma de tu mano), por sobre el ingenio y la genialidad, os hará libres, no quepa duda.
Sin maíz no hay país.
Era muy obvio que el camino era el abrazo. Pero no todo lo significativo es importante.
Le agradezco amablemente, mi hombre blanco. Dios bendiga su muy hermosa Europa. Acá también cantamos las rancheras. Y ahora sí, ¿qué haremos?
Invertir. Invertir. Invertir. En bancos de amor. Perdón, quise decir: En Bancos de Amor. Quise decir: EN BANCOS DE AMOR.
BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR.
BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR.
BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR.
BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR.
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BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR.
BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR.
Blancos de Amor desde hoy y para siempre.
Todo es significativo. Y sin embargo tiremos la pasta de dientes y salvemos el tritón.
Así, todo se vuelve significativo.
¿Para qué obedecer, entonces, si el escupitajo y el motor son la misma civilización desesperada intentando completar la boca del oxígeno?
Pablo de Rokha era un tipo gruñón. Su griterío no pidió permiso a las señoritas de la Oficina. Él dijo: Éste es mi pene y por vosotros es partido. Haced o no haced esto en memoria de mí: Haced lo que queráis, pero en verdad, que os va la vida en ello, y lo demás es mierda; y sin embargo, no olviden la ternura, de hoy en adelante que han elegido para todo la música de la violencia como pulso vital.
La ternura, y solamente la ternura, por sobre el color y la espontaneidad, y no solamente lo dijo el Cristo, que importa aunque no sea cierto, por sobre la cinematografía y la invasión empresarial que te asegura tu futuro, jovencito (experimenta la sensación de los ganadores, conoce al mundo emprendedor, vive plenamente, mastercardmente, que el mundo cabe en la libreta de cuentas de la palma de tu mano), por sobre el ingenio y la genialidad, os hará libres, no quepa duda.
Sin maíz no hay país.
Era muy obvio que el camino era el abrazo. Pero no todo lo significativo es importante.
Le agradezco amablemente, mi hombre blanco. Dios bendiga su muy hermosa Europa. Acá también cantamos las rancheras. Y ahora sí, ¿qué haremos?
Invertir. Invertir. Invertir. En bancos de amor. Perdón, quise decir: En Bancos de Amor. Quise decir: EN BANCOS DE AMOR.
BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR.
BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR. BANCOS DE AMOR.
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Blancos de Amor desde hoy y para siempre.
Todo es significativo. Y sin embargo tiremos la pasta de dientes y salvemos el tritón.
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